El año pasado por estas fechas ya se empezaba a hablar de que el sistema financiero estaba inquieto porque algunos indicadores mostraban cierta situación de inestabilidad y preocupación. Pasado este tiempo, esta percepción ha pasado a ser real (cruda realidad, la verdad) y se ha situado entre nosotros y nuestro entorno y, junto al drama real de muchas organizaciones y cientos de personas, llega el momento de tomar decisiones que permitan darle la vuelta a esta situación.
Innovar es una palabra que lleva un tiempo entre nosotros y de su tan manido uso incluso ha conseguido perder cierto sentido. No es simplemente una acción o una suma de acciones sino que supone sobre todo un cambio cultural y de concepto de muchas organizaciones. Repensar el producto/servicio que se ofrece, repensar nuevos mercados, repensar nuevas estrategias de futuro. Cuestionarse sobre muchas de las cuestiones del día a día y del futuro.
¿Pero hemos reflexionado sobre el rol que juega la marca en este nuevo modelo que ha de situar a la innovación como una de las claves para el futuro? Durante muchos años, se ha situado a la marca en un plano meramente comunicacional y ello ha posibilitado dotarle de un sentido de visibilidad y de "marcaje". Pero el nuevo reto que se nos presenta ante nosotros, ha de posibilitar que la marca ascienda de valor y se sitúe en el escalafón que se merece y facilite la tarea de la innovación. De esta forma, se entendería que el branding va más allá de la mera comunicación, y de una forma muy simple, como el branding va de cómo lograr un mayor vínculo entre mi marca y mis públicos, ello exige un enfoque más estratégico, un conocimiento más profundo del mercado y sobre todo una propuesta de valor más interesante y de futuro.
Estamos por tanto ante un momento donde la innovación juega un papel fundamental. Estamos por tanto ante un momento donde el branding puede aportar muchísimo a la innovación. Toca por tanto, innovar. Ahora, más que nunca, lo que toca es hablar de branding.
Innovar es una palabra que lleva un tiempo entre nosotros y de su tan manido uso incluso ha conseguido perder cierto sentido. No es simplemente una acción o una suma de acciones sino que supone sobre todo un cambio cultural y de concepto de muchas organizaciones. Repensar el producto/servicio que se ofrece, repensar nuevos mercados, repensar nuevas estrategias de futuro. Cuestionarse sobre muchas de las cuestiones del día a día y del futuro.
¿Pero hemos reflexionado sobre el rol que juega la marca en este nuevo modelo que ha de situar a la innovación como una de las claves para el futuro? Durante muchos años, se ha situado a la marca en un plano meramente comunicacional y ello ha posibilitado dotarle de un sentido de visibilidad y de "marcaje". Pero el nuevo reto que se nos presenta ante nosotros, ha de posibilitar que la marca ascienda de valor y se sitúe en el escalafón que se merece y facilite la tarea de la innovación. De esta forma, se entendería que el branding va más allá de la mera comunicación, y de una forma muy simple, como el branding va de cómo lograr un mayor vínculo entre mi marca y mis públicos, ello exige un enfoque más estratégico, un conocimiento más profundo del mercado y sobre todo una propuesta de valor más interesante y de futuro.
Estamos por tanto ante un momento donde la innovación juega un papel fundamental. Estamos por tanto ante un momento donde el branding puede aportar muchísimo a la innovación. Toca por tanto, innovar. Ahora, más que nunca, lo que toca es hablar de branding.
